martes, 17 de octubre de 2006

MUJER, CIENCIA Y MATEMÁTICAS


En la última anotación hablábamos de la imagen de la mujer – esa mezcla de erotismo y muerte – en la iconografía de finales del siglo XIX y en la expresión de la actitud crítica ( o negativa) frente a la ciencia, viendo en la película Metrópolis un ejemplo de las mismas. Hoy vamos a seguir hablando del sexo opuesto (al del varón, claro).

Leíamos hace unos días en El País un artículo titulado “las matemáticas y el sexo”. Desde luego el título daba para la sonrisa y el interés morboso. Quizás eso era lo que la autora pretendía - ¿cómo si no llamar la atención sobre las matemáticas? – y por eso no escribió “las matemáticas y el género”, título más neutro . En cualquier caso en el artículo no se hablaba de las costumbres sexuales de matemáticos y matemáticas ni siquiera de los posibles usos de las matemáticas en la actividad más antigua del mundo (¿qué fue lo primero que hicieron Adán y Eva al ser presentados por el creador?¿Hablar de matemáticas quizás?). El tema era otro: ¿cuál es el peso de las mujeres en la práctica de la ciencia matemática?.

Comencemos por un dato impactante. Las mujeres son casi el 60 % de los nuevos licenciados en matemáticas en España .Desde luego las cosas están cambiando a una velocidad realmente increíble. Estos días se conmemora el 75 aniversario del voto femenino. Hace menos de un siglo era una opinión común que la mujer no estaba destinada al estudio – incluso grandes y perspicaces pensadores asociaban la mujer con un extraño componente irracional . Cuando las mujeres comenzaron a estudiar de forma “masiva” se asoció el talento femenino a las “letras” – el lenguaje y la historia, quizás el derecho, algo connatural , se decía, a la cultura femenina . La ciencia y la racionalidad matemática estaban destinadas para el talento con pene. Pues bien: parece que debe cambiarse el discurso si tenemos que en un área tan abstracta y racional como las matemáticas las mujeres dominan el “discurso de los hechos”.

Pero hay que seguir indagando en los datos. 6 de cada 10 licenciados son mujeres pero, además del ya reducido número de mujeres ocupando cátedras en la universidad (9 %) hay otros datos que rompen el optimismo. En el último Congreso Internacional De Matemáticas celebrado en Madrid el pasado verano uno de cada cuatro asistentes era mujer pero sólo lo era una de cada 20 conferenciantes. Por otro lado en el Programa Ramón y Cajal – encargado de fomentar la investigación de alto nivel en España – el 30 % de los beneficiados eran mujeres pero en el campo de la investigación matemática sólo había un 16,6 % de mujeres cajales.

¿Cómo podemos explicar esta situación?

Algunos consideran que hay que aceptar que si las mujeres no están en la cima del poder matemático es porque no son lo suficientemente buenas.¿Por qué no lo son? Bien aquí podríamos aludir al ya viejo tópico de que “ no pueden ser mejores” por algún elemento de su naturaleza(¡!!!) o interrogarnos por las circunstancias vitales de la mujer que impiden su desarrollo profesional.

En esta línea hay algunos estudios de sociología de la ciencia que hablan de una discriminación real de las mujeres. En efecto, se dice, la mayor parte de los seleccionadores son hombres y tienden a escoger a otros hombres para los puestos relevantes. Por otro lado, otras personas tienden a valorar otros aspectos relativos a la tradición cultural :la mujer está presionada por la maternidad y la exigencia del cuidado de los hijos, tiene más dificultades de movilidad por razones familiares .... Estas presiones llevan a que la madurez investigadora de la mujer sea más tardía – pasado los 40 años, dado que ha tenido que cumplir con sus “deberes procreadores” – y el sistema universitario e investigador discrimina a los candidatos cuando han pasado de la cuarentena. En fin son muchos los que creen que la cultura masculina es más competitiva - “los hombres son más de dar codazos y emplean la apisonadora”.

Parece, concluyendo, que el avance de la mujer en el campo de la ciencia en general y de la matemática en particular ha sido muy relevante – siendo que la descripción de la mujer como menos racional que el hombre o la idea de que las chicas son más trabajadoras que los chicos pero menos listas debe ser desechada para siempre .

Ahora bien: hay obstáculos que deberán ser solventados. La sociedad no puede perder a algunos de sus mejores talentos por prejuicios y comportamientos relacionados con el papel social de mujeres y hombres poco útiles para nuestros días..

3 comentarios:

Sara dijo...

Parece que fue ayer cuando nosotros vimos Metrópolis y ahora ya estamos en la universidad (y lo que nos ha costado a algunos, jeje). Yo al final no he podido hacer periodismo, cuestión de plazas, y he decidido seguir por el camino de la filosofía (las vueltas que da la vida), y el caso es que, de momento, me gusta mucho. Que sepas que se echan mucho de menos las clases de CTS y que algunos seguiremos vigilándote. Se agradecen los consejos filosóficos. Xao

Luis González Santamaría dijo...

¡Qué sorpresa!
Ya me contarás con más detalle. Desde luego la decisión de estudiar filosofía es seria, curiosa y divertida. Profesionalmente no creo que tenga menos salidas que el periodismo y, sin duda, es más estimulante. En cualquier caso nunca pienses en la cuestión laboral hasta que legues al final. De momento piensa sólo en ser grande(como Alicia en el País de la Maravillas). Cuenta conmigo para todo lo que pueda ayudarte. De momento un consejo: entra de lleno en el juego, lee-piensa-y-escribe, sé soberbia ( y sólo a veces humilde) y no te dejes asustar por la estúpida palabrería del oficio. Un abrazo.

Anónimo dijo...

http://grupocts1.blogspot.com/