
Siempre he sospechado que el sexo genera gran cantidad de esfuerzos y presentaciones – trágicas y cómicas – porque es muy difícil delimitar su espacio. Dicho de otro modo: es más que probable que el sexo se encuentre imbricado en un inmenso catálogo de actividades humanas pero, a la vez, es también posible que asignemos al sexo lubricaciones(sic) y otros efectos tal vez causados por otro tipo de instancias. Concepto abismalmente multívoco, su significado y sentido se pliega sobre sí de un modo incesante - ¿no han reflexionado Derrida y Deleuze entre otros sobre el pliegue y la propia topología del sexo femenino? – y seguramente de la cifra de esos pliegues conceptuales y vivenciales (anhelos, olvidos, retenciones, diseminaciones) se genere un número personal e intransferible que define parte de nuestras vidas .La experiencia plegada del sexo es el password de nuestro destino.
Julia, la joven amante de Winston en 1984, convierte la actividad sexual en un acto de rebeldía política (¿ la Sex-Pol Wilhelm Reich?). La sexualidad de Julia es sublevación contra un sistema que predica la virtud del puritanismo y la castidad – las juventudes del partido forman la Liga AntiSex – pero no tiene reparos en utilizar la pornografía como “opio de los proles”. La represión sexual extrema es el arma contra toda tentación individualista – el peor individualismo para el sistema: el de “a dos” o “a pocos pero con cara” - que podría minar la confianza en el Gran hermano al crear otras fidelidades intensas: Romeo renuncia a su nombre y a su casa para mayor gloria de su nuevo horizonte de sentido, Julieta. Por otro lado, Julia considera que la negación del placer sexual evita el desahogo de las energías que así pueden proyectarse –como frustración – hacia un objetivo político – v.g. las ceremonias del Odio, tan importantes en el ecosistema de 1984 (Por cierto, en el número de abril-mayo de Foreign Policy Edición Española nos hablaban de una geopolítica de la frustración sexual y aludían a la manipulación de corte nacionalista que podría canalizar las energías no satisfechas de “demasiados varones que no encuentra esposa” en China).

No deja de ser curioso que en Mundo feliz de Huxley el sexo sea promovido orgiásticamente como elemento clave de control social. Se me plantea la duda: ¿cómo será el amenazante futuro totalitario? ¿ Un paisaje de castidad y represión o de promiscuidad superlativa? Vuelvo al inicio. El sexo es un elemento clave y omnipresente en el des-pliegue de nuestra vida individual y colectiva, pero quizás muchas de las efectividades reivindicadas en nombre del sexo no se deban él sino a otras instancias no sexuales.¿Cuáles? Pregúntale a Winston Smith cuando asume que lo que él busca no está sólo en esa Julia que despereza su cuerpo brillante con salvaje lujuria. Hay algo que acaba por llevarle a la boca del lobo, a las fauces del sistema que lo destrozará ... ¿Impulso Tanathos? No creo, quizás otro eros no sexuado ...