jueves, 8 de febrero de 2007

AÑO DE LA CIENCIA PARA LOS CIUDADANOS

Un año más de celebraciones. Nada en contra de celebrar, festejar o sonreír amablemente – incluso un punto piripi – en una época tan agria como la que en ocasiones parece que vivimos. Éste toca el Año de la Ciencia. Con el corazoncito triste sabiendo que nunca habrá un año de la Filosofía, aplaudimos la iniciativa porque apostamos por la ciencia. Somos modernos (o casi) a pesar de todo.

Un antiguo profesor de mi época en la Universidad del Salamanca Miguel Ángel Quintanilla – al que asocio con el álgebra de Boole entre el humo del tabaco –, hoy Secretario de Estado de Universidades e Investigación, comenta los objetivos del proyecto(El País, 7 de febrero de 2007):

1.- El Año de la Ciencia quiere acercar la ciencia a los ciudadanos, especialmente los jóvenes, superando el profundo (y tradicional) desconocimiento del mundo de la ciencia. “Es el año de la ciencia para el público, no el año de la ciencia para la ciencia”. El desconocimiento de la ciencia no importaba en la época de la Verbena de la Paloma pero hoy la ciencia “precisa apoyo social, prestigio social, que los ciudadanos participen en el desarrollo científico”.

* El Año de la Ciencia nos debe hacer tomar conciencia de que los contenidos de
la ciencia y la tecnología lo son también de la “cultura general”. Y entiendo que cultura general es la que nos permite, no sólo jugar al Trivial sino comprender la vida propia en el mundo.

* El Año de la Ciencia intentará subrayar la importancia de la investigación en el desarrollo de la economía.

2,.- Por otro lado, no se trata sólo de festejar. Debemos crear “estructuras estables” para prolongar el Año de la Ciencia --- Algunos ejemplos: desarrollo de un servicio nacional de divulgación científica (el OTRI: Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación), de una Red de Museos de Ciencia y Tecnología que apoye las exposiciones más interesantes y las haga circular por el territorio. También se botará un nuevo buque oceanográfico ( llamado Sarmiento de Gamboa).



Nada de objetar a las buenas intenciones siempre que se apoyen en decisiones políticas sabias y poderosas. No está de más que se asocie con el año del centenario de la Junta de Ampliación de Estudios – el instituto de apoyo a la investigación antecedente del CSIC y que fue demolido por Franco nada más finalizar la Guerra Civil.

El proyecto se enfrenta con la aparente desgana de la gente respecto a la ciencia (Ver informe sobre la percepción de la ciencia ), actitud derivada tanto de una tradición histórica nacional como de la dificultad intrínseca de todo saber.


En cualquier caso seamos optimistas: existen magníficos ejemplos de divulgación - desde libros a museos - y grandes “comunicadores”. Por otro lado, la asociación de ciencia y desarrollo económico (o bienestar) creo que ha calado con más energía que el contenido de la ciencia. De otro modo: el “mito” – en el mejor sentido – de la ciencia ha prendido nuestros corazones más que el contenido del mismo. Esto explica el prestigio del investigador y de la ciencia entre la gente del común pero el poco interés por la ciencia como tal. Desde luego, si no se materializa una masa crítica de individuos – sobre todo jóvenes – interesados por la ciencia – quizás no se genere un cuerpo de investigadorespara dinamizar el sistema español de ciencia (a los que, paradójicamente y cruelmente, luego se malvenderá al extranjero. Esperemos que no, claro.).

La ciencia – ya hemos asumido a Snow y su idea de Tercera Cultura - es parte de la cultura general, de la “alta cultura” que suponemos nos acerca a la verdad, la belleza y la justicia (o el bien), tanto como Cervantes o Shakespeare. Deseamos desde aquí que el año de las ciencias no implique la reducción de los saberes no científicos al jardín de los animales exóticos y decorativos. La reflexión extrínseca a la ciencia es tan necesaria como lo es la ciencia para la reflexión o meditación “transcientífica”.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

"Lejano queda ya el inicio de la guerra entre ciencia y aquellos saberes que no lo son"

Señor profesor; declarándome ante todo una fiel amante de las ciencias y con el corazón alegre porque este sea su año, he de decirle que no se preocupe ya que la filosofía seguirá siendo en el alma de sus alumnos una salida para escapar de todos los insustanciales pensamientos que los rodeoan. Sin haber querido demostrar una falsa admiración a su persona, le animo a seguir desarrollando tan notablemente su tarea educativa.

Luis González Santamaría dijo...

Querido anónimo: doble agradecimiento. Pocos son los que este año circulan por estas páginas y mi intención siempre fue "sentir tu presencia". Gracias, pues, por comentar. Gracias también por lo que me toca. Desde luego siempre quedará la filosofía frente a la sin-sustancia depresiva aunque, gracias a los dioses, también nos queda el arte, la poesía, la ciencia y la misma naturaleza no pisada; y también el fondo de sonrisa de todos aquellos a los que amamos, queremos o momentáneamente deseamos.

Un abrazo, anónimo veneciano.

anonimo veneciano dijo...

no se preocupe señor santamaría suelo dejarme caer por estas páginas muy frecuentemente más nunca he dejado ningun comentario sobre sus articulos, cuanto menos interesantes. Cambiando de tema¿dudoso campo de interes ese de la filosofía o no? Quizás mi rechazo a este campo de conocimiento le irrite pero no es ni mucho menos mi intención. Siento si le molesto, mi querido desconocido, al menos lo soy yo para usted, ¿o no? quien sabe, puede que alguna vez hayamos cruzado un fugaz mirada...pero un espacio como este sugiere e inevitablemente conduce, cual río a su desembocadura, a pretender mantener una conversación con usted.

Anónimo dijo...

Mi queridísimo señor santamaría, comienzo a sentir cierta melancolía por su magnífica dialéctica,la cual consigue hacer despertar mi oculto yo-poético.Quizás le haya asustado con mis comentarios algo indecentes pero espero haber despestado en usted la curiosidad de saber quien se esconde tras estas palabras.
Sin pretender entretenerle más me despido esperando una respuesta.

Un gran abrazo

Luis González Santamaría dijo...

¿Qué comentarios indecentes? La indecencia habita en otro lugar, quizás el lugar de las cosas de los periódicos. Para alguien que añora mi magnifica dialéctica, desveladora de no-sé-qué-yo-poético, sólo puedo augurar que la maravilla se aproxima a su vida con sueves ondas de primavera. De veras, lo veo.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Me alegro por sus augurios hacia mi persona, y a la vez mis ojos vuelven a maravillarse con cada una de sus palabras. Oh! mi querido santamaría habla usted de primavera y se me inunda el alma de alegría; añoro el olor primaveral de cada mañana, la dulce melodía de los pájaros, la inocente sonrisa de un niño jugando bajo el sol de mayo...quizás la más bella estación de todo el año sea esa, usted qué opina.
Espero con impaciencia su respuesta.
Un saludo