sábado, 5 de mayo de 2007

EL BACHILERATO: NUEVO O HIPERNUEVO(EXCELENTE). LO DE SIEMPRE

Estábamos tan hartos de los continuos cambios legislativos que, ante la nueva normativa aún no ejecutada, proponemos nuevos y más radicales cambios. Desde algunos ciberamigos sitios se propone una “plataforma por el Nuevo Bachillerato”. Después de los cantos apocalípticos de los últimos tiempos - ¡ya llegan estos señores(otra vez) a destruir el sistema educativo y el futuro! – y los famosísimos guiños antipedagógicos (jejé, jajá), llega la propuesta sosegada. Eruditos a la violeta, nuevos arbitristas o ciudadanos activos ... O todo junto. Hermoso. Y los conceptos de la santidad: unidad, calidad, excelencia, esfuerzo ....



1.- Primera rotura de vestidos: ¡ Un bachillerato por tramos!

Descubrimos la “unidad e integridad” del bachillerato, cuan patria del Espíritu; su imposible fragmentación. Con la misma cara, desde luego, nos opusimos a que se evaluase a los alumnos – en la ESO – superando el esquema de la materia-asignatura y valorando la adquisición de competencias de un modo global o unificado. Allí los tramos-asignatura son barreras ineludibles; ahora el bachillerato no debe fragmentarse...Todo o nada, Dead or Glory.

Olvidamos que las asignaturas fragmentan y que sólo por ilusión se supone que funcionan de un modo coordinado. Se olvida que de hecho muchos alumnos aprueban por tramos. Se olvida que en las evaluaciones alumnos “dudosos” son aprobados (o suspendidos) porque parece que merecen pasar. Yo recuerdo – no va a ser todo amnesia – que en la época del BUP, en un bachillerato nocturno, existía la posibilidad de matricularse sólo de la mitad de las asignaturas para así “posibilitar” la titulación. Me pareció un procedimiento sabio.

¿Por qué se propone la medida en los borradores de la ley? Desde luego para que el número de bachilleres aumente. ¿Eso es malo?¿Impedirá al alumno comprometido con el estudio seguir aprobando todas las materias a la primera? No. Aunque las aulas no estarán formadas por alumnos samuráis - de esos que no necesitan casi ni al profesor porque se lo hacen ellos solos (¡cómo molan las clases buenas!) - quizás alguno más logre acceder a un grado mayor de conocimiento porque no abandona o se atreve a seguir estudiando.

2.- La excelencia

La excelencia es superioridad digna de reconocimiento. La excelencia nos separa del común, hace brillar nuestras capacidades y nuestro esfuerzo. Supongo que nada hay mejor que llegar a la excelencia (porque la excelencia es lo mejor). Ahora bien: ¿qué significa esa linda palabra en el contexto escolar? Muchas veces segregación, ruptura del espacio común – el que vale vale y el que no a la mina o a Alemania (Y perdón por la demagogia). La excelencia no es para todos: no sirven ni los incapaces aptitudinalmente ni los pusilánimes que odian el esfuerzo. Queremos médicos e ingenieros excelentes y fontaneros y barrenderos también excelentes (aunque en este último caso alguien pensará que estoy “de guasa” ).

Ahora bien: ¿cuándo aplicamos la segregación de la excelencia? ¿Al nacer, en el parvulario, en la primaria, en la secundaria obligatoria, en el bachillerato, en la universidad, en el master, en el mercado laboral? Supongo que la respuesta a esta cuestión es una definición POLÍTICA y muestra a las claras lo que no se quiere ver en muchas ocasiones: la escuela es TAMBIÉN una institución política, un instrumento de distribución social de funciones y mecanismo de la justicia. Personalmente creo que la segregación en virtud de la excelencia, necesaria, debe ser progresiva ---- incluso no veo mal a priori la discriminación en virtud de las aptitudes y actitudes desde temprana edad, aunque favoreciendo TAMBIÉN -¿sobre todo?- al no excelente y sin romper la unidad social de integración. En cualquier caso el bachillerato no puede ser el non plus ultra. Aumentar cuantitativamente el número de bachilleres es una buena opción que se consigue posibilitando una ejecución más “fácil” (¿por qué temer a esa palabra?) sin olvidar el trayecto personal de los que busquen más altas excelencias.

Por ello, no estoy de acuerdo con las vindicaciones del Nuevo Bachillerato (y más aún, pido un descanso legislativo). Por lo demás creo mucho en le día a día de cada uno de nosotros, llegando a acuerdos y con proyectos de centro (esas coordinaciones que tanto hacen sonreir a los que, desde sus atalayas de excelencia, se cierran cuan erizos en su asignatura).

2 comentarios:

Miguel dijo...

¡HOla Luis!
Lo primero de todo, gracias por abordar el tema. Aunque sólo sea por ampliar la discusión merece la pena.
En cuanto al tema de la excelencia, nadie está proponiendo que el que no saque un 8 de media se vaya a la calle (eso sería defender la excelencia, creo yo...). El alumno que lleva media de 5,5 o 6 es perfectamente un alumno de bachillerato, pero el que no debería serlo es el que comete 8 faltas de ortografía (graves) o deja más de 20 tildes sin poner en un examen. Decir esto no es defender la excelencia, sino simplemente unos mínimos indispensables. No se trata de elitismo (0jalá el 100% de los alumnos sacarán 5 o más) sino simplemente de poner un criterio que oriente al alumnado a la enseñanza a que se dirige que, en la mayoría de los casos, es la universidad.

Y nadie está diciendo que la educación no deba corregir desigualdades: es lamentable que alguien que quiere estudiar se quede sin hacerlo, y para eso están las becas y el resto de ayudas, que, dicho sea de paso, me parece que están mal planteadas. Lo que pide el manifiesto, en todo caso, es algo distinto: que quien no quiere estudiar no estudie bachillerato. Y es que hay un coladero bastante importante que termina estropeando las clases (aunque supongo que este tipo de cosas serán distintos en cada centro...)
¡Saludos!

Luis González Santamaría dijo...

Por lo que entiendo el Manifiesto afirma: 1. Que el bachiller pueda aprobarse por tramos;Y DIGO QUE YA SE APRUEBA EN TRAMOS Y QUE NO LO ENCUENTRO PERVERSO SINO ÚTIL.
2.-Que los dos años, insuficientes para desarrollar unos objetivos de calidad y excelencia, se amplien rompiendo el cuarto curso-común de la ESO; Y DIGO QUE NO CREO ADECUADO ROMPER EL CUARTO CURSO Y ME DIGO: ¿POR QUÉ NO AMPLIAR HACIA ARRIBA SI TAN NECESARIO ES?¿UN NUEVO COU TRAS EL BACHILLERATO?.
3) Dice que las obligatorias no pueden tener menos carga que las de optativas; Y ESTOY MÁS O MENOS DE ACUERDO AUNQUE SE VIOLENTE A MI QUERIDA CTS( AUNQUE, POR OTRO LADO, ¿NO DESTENSAN ESTAS OPTATIVAS EL NEURÓTICO PROGRAMA DE SEGUNDO Y ABRE NUEVAS PERSPECTIVAS A LOS ALUMNOS INTERESADOS?).

4.En fin, el manifiesto acaba hablando de de acabar con la permisividad (faltas, asignaturas abandonadas, actitud de trabajo...); EN FIN, CREO QUE LA CUESTIÓN DE LA BUENA REDACCIÓN Y LA CORRECTA ORTOGRAFÍA YA ESTÁN RECOGIDAS EN LA LEGISLACIÓN Y EN LAS PROGRAMACIONES Y SI NO SE ES MÁS ESTRICTO NO ES POR PROBLEMA DE LEY SINO POR HÁBITO SOCIAL. POR LO DEMÁS SI ALGUIEN ABANDONA UNA MATERIA NADIE LE OBLIGA AL PROFESOR A APROBAR, SALVO EL HÁBITO.

En fin, personalmente me gustaría trabajar con alumnos más aptos y esforzados - aunque no me quejo de la gran mayoría porque lo son - pero creo que ampliar el número de titulados es bueno -- aunque no todos los titualados tengan esos mínimos de un modo estricto.

Por lo demás, y aunque peque de ingenuo, creo que podríamos llegar a acuerdos porque estamos dispuestos a trabajar en ello. Sin embargo, yo ya pido, simplemente, un descanso legistlativo.