miércoles, 22 de abril de 2009

AUTOBIOGRAFÍA Y AUTO-MASOQUISMO CAMP


“La belleza de la antigüedad es un efecto y no una causa de la nostalgia. Sé muy bien que se trata de nuestra propia invención. Pero es bueno mantener este tipo de nostalgia, de la misma manera que es bueno tener una buena relación con nuestra propia infancia si se tienen niños. Es bueno sentir nostalgia hacia algún período, a condición de que sea una manera de tener una relación positiva y responsable hacia el propio presente. Pero si la nostalgia se convierte en una razón de mostrarse agresivo e incomprensivo hacia el presente debe ser excluida. ( Una entrevista con Michel Foucault, 25 de octubre de 1982).

La autobiografía no puede construirse como ejercicio de nostalgia. Autobiografía es a la nostalgia como la virtud al vicio (al menos en la edad adulta: quizás sea legítima en la adolescencia) . Sentir nostalgia del propio pasado implica el movimiento exactamente contrario al de la escritura de la propia vida. La nostalgia vivifica muertos: proyecta en el fondo de la caverna la impresión de que nuestros cadáveres continúan bailando y amando en algún rincón olvidado de la historia. La autobiografía, por el contrario, debe fosilizar el pasado, enfriarlo hasta convertirlo en causalmente inactivo y posibilitar así la apertura de alguna nueva posibilidad, una brecha de juegos y libertades. La autobiografía es el Ur- relato que nace de la ruina fosilizada e invadida por la selva. El pasado se mira como el espacio arquitectónicamente inhabitable y nos lanzamos a nuevas narraciones.

La nostalgia impide la fosilización que la autobiografía escrita exige. Ese elemento constructor que definimos como “nostalgia” es una cierta forma de ver, una trampa que algo pone a la escritura para hacerle creer que ella (la escritura) es vida o vivificadora y no fósil o fosilizadora. Malo si la escritura se cree herida y no mera cicatriz.

La nostalgia, en la que caemos irremediablemente, se desactiva si y sólo si se la violenta para que se muestre bajo la forma de lo camp o, incluso, lo kitsch ( y ese sería el uso irónico-positivo de esa maldición estética)

"No es un modo natural de sensibilidad, suponiendo que tal cosa exista. Es más, la esencia de lo camp es el amor a lo no natural: al artificio y la exageración. Y lo camp es esotérico: tiene algo de código privado, de símbolo de identidad incluso, entre pequeños círculos urbanos" (Susan Sontag :Notas sobre lo camp (1964)

La nostalgia vertida en pop lleva impresa la cifra de “lo ridículo” y queda asumida como ejercicio masoquista quién sabe si necesario para la escritura de la autobiografía.


RAE: ridículo, la. (Del lat. ridicŭlus).
1. adj. Que por su rareza o extravagancia mueve o puede mover a risa.
4. adj. De genio irregular, excesivamente delicado o reparón.

(Imagen: Balthus, El pintor y su modelo leyendo)


IF I LISTEN TO YOUR LIES WOULD YOU SAY
I´M A MAN WITHOUT CONVICTION
I´M A MAN WHO DOESN´T KNOW
HOW TO SELL A CONTRADICTION

(SI ESCUCHO TUS MENTIRAS, ¿DIRIAS QUE SOY UN HOMBRE SIN CONVICCIONES?/¿QUE SOY UN HOMBRE QUE NO SABE CÓMO VENDER UNA CONTRADICCIÓN?)



“COMO PUEDES SER CONMIGO TAN CRUEL/ CUANDO SIEMPRE ME HAS HECHO TU CREER / QUE MI AMOR ERA UNA DROGA/ Y TU AMOR ERA PASIÓN”

2 comentarios:

luna dijo...

hay una carta para vos


:)

Demetrios dijo...
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