miércoles, 18 de abril de 2007

SOBRE EL NIHILISMO(ACTO SEGUNDO)

El nihilismo es el nerviosismo generado por una radicalización de la ironía. Reacción emotiva (como decían los decimonónicos, “femenina”). El instrumento metodológico – la viril ironía - , propuesto platónicamente para alcanzar el fundamento de las ceremonias solemnes, se encabrita . La descripción alternativa al prejuicio que debía la Verdad anunciar se disemina en múltiples narraciones, millares de valores que asemejan los fuegos de artificio. Más verbena que Ceremonia, más literatura que Filosofía, más espectáculo de cabaret que Misa de Doce, más la Carmen de Bizet que la Isolda de Wagner o la Virgen María.

Ni la repulsa de la misteriosa tecnociencia ni el expediente X de la nada cura el mal de nuestra impotencia. Sólo la ironía – a pesar de ser ella la que al acelerarse nos ha metido en este embrollo – nos puede ayudar a consumar el episodio. Pero no puede hacerlo convirtiéndose en aquello que niega: solemnidad.

Se necesita metafísica burlesca, descripciones esperpénticas que hundan los grandes discursos en una confitura de humano límite – que la brazada no seayor que los brazos como decía Montaigne. Cabaret filosófico sin miedo al juego de los vocabularios. La filosofía de la edad democrática - si jugamos en serio – en broma convierte la seriedad de los grandes dramas.


(PREGUNTA:¿Qué reflexión en clave “nihilista” podemos ofrecer de los sucesos de la Politécnica de Virginia?¿Volver a hablar de la crisis de valores? ¿No podemos decir que el único tipo con valores era el pistolero que definía quién merecía morir?
Que Charlton Heston baile la dialéctica de las pistolas como artista callejero en el País de los Simios.
O eso o el transhumanismo. Nos toca elegir.).

2 comentarios:

Ojos de Lechuza dijo...

Qué gran escrito, me descubro ante usted, señor González Santamaría. Y estoy muy de acuerdo con lo que dice, desde el lado en el que lo dice. Me encanta la frase con la que empieza el texto, además de esta otra: "Se necesita metafísica burlesca, descripciones esperpénticas que hundan los grandes discursos en una confitura de humano límite". Amén. Gran fondo, bien amueblado y con todas las cosas, diamantes y abalorios, donde tienen que estar.

Temo que mi propia propuesta al respecto sea un poco más esquizofrénica, que requiera más tiempo y que tenga que sonar paradójica, sesgada, y, como usted dice, solemne, con esa solemnidad demodé, fatua, pedantesca e irritante. Más adelante llegará el momento de hacer bailar las máscaras; si llega, y cuando llegue, verá que no es lo que parece, precisamente porque parece lo que es.

Saludines.

Luis González Santamaría dijo...

Gracias por lo que toca. Dentro de un rato voy a por el tercer acto. Respecto a su propuesta lo dicho en el sitio de autos y siguen allí las preguntas.