martes, 1 de septiembre de 2009

FRAGMENTOS CALMADOS


La semana pasada él escribió sobre él (sic) y lo convirtió en …. de una historia que acabó en muerte. Puedo asegurar que no tenía planificado el desenlace y que se ha dejado llevar por las condiciones atmosféricas y por ...
.... se ha trabajado en el límite de la ...., ganándose el jornal (…) Puedo asegurar que Calma Total se ha ido fraguando en la cabeza de él sin plan detallado y abriéndose a la alteración …. él parece tranquilo pero es un tipo alterado hacia dentro1

Nota 1: ¿Qué es eso de estar alterado hacia dentro? ¿No es un contrasentido? La alteración debiera sacarnos fuera, hacia lo otro y distinto…

¿Cabe simular profundidad en el cuadro sin pintar en él, sin el engaño de la perspectiva, la superposición de planos o los tamaños relativos? Sí, rasgando el lienzo. Al cortar la superficie introducimos otra dimensión, alteramos el plano sin intervención pictórica, sin salir del lienzo . De igual modo cabe alterarse sin salir de la casa del sí mismo.

Para conseguirlo te rompes la piel, te arañas y abres heridas por las cuales el adentro se hace receptivo al afuera y el afuera entra salvaje y creativo en el interior como sólo saben hacerlo las infecciones. No sé si la imagen te gustará o es insoportablemente pasiva para un alma bella. No sé. En todo caso me parece que esa rasgadura se perpetra con toda la fuerza del inconsciente en tu estómago – ulceraciones y cicatrices que algún día debes analizar para descubrir sus secretos – y a través de las emociones impostadas (enamoramientos, ataques de ira y de pánico, depresiones y entusiasmos) que son producto evolutivo de tu árbol genealógico. De un modo más reflexivo – porque tú dice que lo controlas y gritas que puedes dejar el método cuando quieras - rasgas el alma al quebrar los textos y romper las ideas cuando comienzan a proporcionarte ese gustillo que provoca la sensación de verdad y hasta de sabiduría o belleza. Llamas a esto bicefalia y es un procedimiento peligroso para la salud psíquica y el futuro intelectual de cualquier humano.


TAREA: Gestionar la adicción a las rasgaduras como se gestionan las amistades prohibidas. Sin tener ni puta idea de cómo hacerlo.

Imagen: Lucio Fontana

2 comentarios:

MARIEL dijo...

Bicefalina: Me temo que la adicción a la incisión y al corte es un modo de estar en este mundo. Y bello, aunque duela. Tajearse para dejarse infiltrar e invadir por el "afuera". Meter el dedo en el tajo para contemplar nuestras gracias y nuestras desgracias (ay, sincronías de la vida, en la radio de esta madrugada suena Creep) y revolver aterrorizados nuestra podredumbre. Abrirse en canal para abismarse en nuestros desiertos y nuestros volcanes vomitando lava. Nuestros mares revueltos.

Sí, Fontana muestra cómo uno hace para alterarse hacia adentro. No pegar el ojo a la cerradura. Entrar. Nada de peep-show. Cabaret en las entrañas. Y a bancarse los resultados, que siempre serán mejores que la falta de coraje para enfrentarlos.

Parezco Osho. Perdón. Pero es lo que me sale decir.

Jamás te guíes por mis subrayados.

Besos, muchos, de una que no tiene ningún magisterio.

LUG dijo...

Querida Osho: me sale pegarme a sus subrayados porque entran por las heridas como anticuerpos que vencen a las malas infecciones o como los virus que crean la suave fiebre y enhebran sueños y propician nuevas heridas en los rincones del cuerpo aún no rasgados. El magisterio se gana - como la autoridad - y no es tarea fácil pues hay que saber estar ahí ( ser ahí,da-sein que decía el otro. Suene creep.