martes, 2 de febrero de 2010

LOVE LAB (2). CUERPO, ARTE (y 5)


Hace unas semanas Carlos Morales tuvo a bien invitarme a profanar con una Carta en la Noche su proyecto de
Revista de Creación Literaria Epistolar. La gratitud se impuso en aquel día y ahora se renueva el abrazo. Es hermoso que alguien que no conoces y cuyo trabajo destila seriedad y experiencia, llame a tu puerta y valore con sonrisa y palabras el esfuerzo que cada letra exige para parirse desde el silencio o la ruidosa desazón babélica.

Franqueada y timbrada con torpes manos de tortuga bicéfala, parece que tuvo a bien salir de mi matriz fungicida la figura de Yukio Mishima. Curioso el hecho - como de Ouija - dado que hace muchísmos años que no frecuento al samurai y, como me recordaban esta mañana, parece que he perdido cierta sensibilidad hacia
las chinerías (no he podido avanzar con el último libro de Murakami). Raro-raro, pues, que con tantos destinatarios amables y queridos para una carta, elija mi alma al japonés del seppuko. Asumo el desconcierto y prometo meditar-me.

Traigo aquí aquella carta que hoy publica Carlos, colofón quizás de esta pequeña serie sobre cuerpo y arte que de forma harto rara me ha llevado por caminos de devastación.

Gracias, Carlos.


CARTA A YUKIO MISHIMA

Imagen: Mishima y su esposa Yoko Sugiyama. Dicen que Yoko, en contra de la voluntad de su marido, colocó la pluma con la que escribía en el bolsillo del uniforme con el que fue enterrado. Mola la profunda sensibilidad de las tías. Su detalle redime al estrafalario suicida y permite firma con rúbrica, esa firma que sólo puede hacer - mal que nos pese - la escritura y nunca la katana.

1 comentario:

El Toro de Barro dijo...

Publicar esa carta tuya ha sido para mí como una reconciliación interior. Aldo de lo que ahora ando necesitado...
Carlos